10 de junio de 2015

Frases Cinder


¡Buenas Surfistas! Hacia tiempo que no subía una nueva entrada de esta sección pero como llevo diciéndoos estas semanas estoy escasa de tiempo. Apenas he podido leer y la mayoría de las entradas han sido preparadas con antelación. Todavía os debo las reseñas de Marca y Las Ventajas de Ser un Marginado, que una de ella la subiré la semana que viene (o eso espero). Espero que disfruten de estas frases.


«Se llevaron sus bellas ropas, la vistieron con un viejo blusón gris y le dieron unos zuecos.»


Kai: Busco a Linh Cinder. ¿Sabes donde puedo encontrarlo?
Cinder: Yo... Yo... Yo soy Linh Cinder.
Kai: ¿Tú eres Linh Cinder?
Cinder: Sí, Alte...
Kai: ¿El mecánico?
Cinder: ¿En que puedo ayudaros?
Kai: No eres exactamente lo que esperaba.
Cinder: En fin, vos tampoco sois precisamente... lo que... esto... [...] ¿Qué le ocurre a la androide, Alteza?


Cinder: Buen trabajo, Iko. Nguyen-shìfu estará encantado de tener un recambio de pie para su ecoltandroide.
Iko: ¿Nguyen-shìfu? No proceso.


Cinder: […] Vamos a buscar una magnetocorrea para la reina madre.
Peony: ah, ¿sí? ¿Adónde vais?
Cinder: Al almacén de chatarra.
Iko: Va a ser muy divertido.
Peony: ¿De verdad? ¿Puedo ir?
Cinder: Está bromeando. Iko está probando su sarcasmo.
[…]
Peony: Lo digo en serio, ¿puedo? Tiene pinta de que será emocionante.
Iko: Lo que será es sucio y apestoso.
Cinder: ¿Cómo lo sabes?, no tienes receptores olfativos.
Iko: Pero sí mucha imaginación.


Cinder: Tal vez podríamos huir en él.
Peony: ¿Huir de qué?
Cinder: De Adri. De Nueva Peñin. Incluso de la Comunidad. ¡Podríamos ir a Europa!
Peony: En este cacharo no lograríamos ni salir de la ciudad.



«Por la noche, aunque estaba extenuada de tanto trabajar, se llevaron su camastro y tuvo que tumbarse junto al hogar, entre las cinizas.»


- Cinder: Entonces... ¿No tengo la peste?
Doctor Erland: Exacto, señorita Linh. No tiene la peste.
Cinder: Y no voy a morir.
Doctor Erland: Correcto.
Cinder: Y no soy contagiosa.
Doctor Erland: Eso es. Qué maravillosa sensación, ¿verdad?


Doctor Erland: Que usted recuerde, ¿había mucha gente enferma en Europa? ¿Algún brote digno de mención en su provincia?
Cinder: No lo sé, En realidad, no recuerdo nada que sea anterior a la operación.
Doctor Erland: ¿Operación de implantes biónicos?
Cinder: No, de cambio de sexo. […] Es broma.


Torin: ¿Estáis oyéndoos? ¿Alguien más poderoso que Levana? ¿Os referís a alguien como su hermana, quien hizo que le amputaran los pies a su costurera favorita para que no tuviera otra cosa mejor que hacer que quedarse sentada a coserle sus vestidos?
Kai: No hablo de la reina Channary.
Torin: No, habláis de su hija. Kai, no existe ni una solo miembro en todo su linaje que no haya sido codicioso o violento o que haya acabado corrompido por su propio poder. Lo llevan en la sangre. Creedme cuando os digo que, aunque estuviera viva, la princesa Selene no sería mejor que su tía.


Doctor Erland: Hablando de operaciones de vista. ¡sabe que carece de conductos lacrimales?
Cinder: ¿Qué? ¿De verdad? Y yo que creía que solo era un poco retraída emocionalmente. […] Tampoco puedo sonrojarme, si esa iba a ser su próxima brillante observación.


Kai a Cinder: Espero que el doctor Erland esté diciéndome la verdad, porque sería una lástima que murieras justo cuando acabamos de conocernos. [...]


Cinder a Adri: Que obedezca tus órdenes. Muy bien. Tipo: «Haz las tareas del hogar, Cinder. Ponte a trabajar para que pueda pagar las facturas, Cinder. Haz de ratón de laboratorio para esos científicos locos, Cinder.» Sí, te he entendido a la perfección. Del mismo modo que tú entenderás que he perdido media jornada de trabajo y que será mejor que me lleve tu Serv9.2 para ponerme al día. No te importa, ¿verdad?


Kai: Puedes llamarme Kai.
Cinder: ¿Disculpad?
Kai: Olvida lo de «Alteza». Ya me llama así... todo el mundo. Puedes llamarme Kai.
Cinder: No. Eso no estaría...
Kai: No me obligues a dictar una orden real.


Kai: Espero que nuestros caminos vuelvan a encontrarse.
Cinder: ¿De verdad? En ese caso creo que seguiré persiguiéndoos.


Kai: Discúlpeme, pero ¿le importaría que le preguntara una última cosa a Linh-mèi?
Doctor Erland: En absoluto, adelante.
Kai: Ya sé que tal no sea el mejor momento, pero créeme cuando digo que mis motivos responden a la pura supervivencia. ¿Querrías ser mi invitada personal al baile?
Cinder: ¿Dis... disculpadme?
Kai: Supongo que irás al baile, ¿no es así?
Cinder: No... no lo sé. Es decir, no. No, lo siento, no voy a ir al baile.
Kai:Ah. Bien... Pero... puede que ahora quieras pensártelos, por que soy... Bueno, ya sabes.
Cinder: El príncipe.
Kai: No estoy fanfarroneando, es solo lo que soy.


«No puedo permitir que vengas con nosotras porque no tienes qué ponerte y no sabes bailar. ¡Solo conseguirás avergonzarnos!»


Cinder (acerca del androide del príncipe): ¿Crees que podría tener un virus?
Iko: Tal vez el atractivo del príncipe Kai fue demasiado para su programación.
Cinder: ¿Podríamos dejar de hablar del príncipe?
Iko: No creo que eso sea posible. Al fin y al cabo estás reparando su androide. Piensa en todo lo que sabe, lo que ha visto y... ¿Crees que lo ha visto desnudo?
Cinder: ¡Oh, por todos los cielos!
Iko: Solo intentaba darte conversación.


Kai: Creo que tendrías que venir al baile conmigo.
Cinder: Por todos los astros. ¿No me lo habías preguntado ya?
Kai: Esta vez tengo la esperanza de recibir una respuesta más favorable.
Cinder: Qué halagador.
Kai: Por favor.
Cinder: ¿Por qué?
Kai: ¿Por qué no?
Cinder: No, por qué yo.
Kai: ¿Porque si mi levitador se estropea tendré a alguien a mano para que lo pueda arreglar?


Primera ministra Kamin: ¿Crees que pretende amenazarnos?
Kai: No, creo que pretende amenazarme a mi.


«El príncipe había hecho barnizar las escaleras, y cuando Cenicienta las bajo corriendo, uno de los zapatos quedó atrapado en la brea de la madera.»


Cinder: En fin, ¿que haces aquí? ¿No deberías estar, qué se yo, preparándote para una coronación o algo así?
Kai: Lo creas o no, parece que vuelco a tener problemas técnicos. Verás, pensé que sería demasiada casualidad que la mecánica de mayor nombre de toda Nueva Pekín tuviera problemas con su visor, de modo que he supuesto que debía de ocurrirle algo al mío. -comprueba de nuevo la pantalla- Pues no, nada. Puede que haya estado ignorando mis coms a propósito.
Cinder: Puede que haya estado ocupada.
Kai: Sí, claro, por supuesto, pareces abrumada por el trabajo.


Kai a Cinder: […] Sé que es una locura, pero una parte de mí creía que si conseguía verte, si lograba convencerte de que me acompañaras al baile de esta noche, entonces todavía quedaba la esperanza de que pudiera cambiar las cosas. Es una tontería, lo sé. Como si Levana le importara, bueno, en fin, pudiera sentir algo por alguien.


Pearl (sobre Kai): No lo sabe, ¿verdad? No sabe nada de tu... De tí. ¿Qué creías que iba ocurrir? ¿Creías que tal vez podrías gustarle al príncipe? ¿Creías que ibas a ir al baile con él, luciendo tus bonitos guantes nuevos y tu...?
Cinder: Claro que no. no voy a ir al baile.
Pearl: Entonces, ¿para qué quiere esto una ciborg?
Cinder: No lo sé. Yo no... Él solo...
Pearl: Tal vez creías que no le importaría. ¿Es eso? ¿Creías que el príncipe...no, que el emperador pasaría por alto tus... defectos?
Cinder: Solo es un cliente.
Pearl: No. Es el príncipe. Y si supiera la verdad acerca de ti, ni te habría mirado.
Cinder: Que es más o menos lo que ha hecho contigo, ¿no es así?


Cinder: Me queréis muerta.
Levana: Pero qué lista es. Los caparazones son una amenaza para la sociedad, un peligro para un pueblo supremo como el nuestro.
Cinder: Porque no podéis lavarnos el cerebro y hacer que os adoremos, como ocurre con los demás, ¿verdad?
Levana: No es solo por mi pueblo, sino por los terrestres. Los caparazones sois una peste. De manera bastante literal, por lo que parece.


Kai: ¿Todo era mentira?
Cinder: Kai...
Kai: ¿todo han sido imaginaciones mías? ¿Una treta lunar?
Cinder: No. Yo nunca te mentiría... Lo siento mucho.
[...]
Kai: Me cuesta mirarte más a ti que a ella (refiriéndose a Levana).


Doctor Erland: Lo siento Cinder. Tendría que haber enfocado este asunto de otra manera. Sí, su madre está muerta. No sé quién es su padre o si sigue vivo. Su madre era, digamos que... conocida por su promiscuidad.
Cinder: Ah.
Doctor Erland: Y tiene una tía.
Cinder: ¿Una tía?
Doctor Erland: Sí. La reina Levana. Mi querida niña, sois la princesa Selene.




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